Por qué cambiar la bañera por un plato de ducha

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26 nov Por qué cambiar la bañera por un plato de ducha

La mayoría de las personas, hoy en día, toman la decisión de instalar en su cuarto de baño un plato de ducha en lugar de la más tradicional bañera. Esto se debe a múltiples razones relacionadas, sobre todo, con el ahorro de agua y de espacio. Pero, además, las posibilidades que ofrecen respecto al diseño y la sencillez de las obras que se han de llevar a cabo son otros de los factores que influyen directamente en la elección de uno u otro elemento.

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Sustituir la bañera por un plato de ducha es algo mucho más sencillo de lo que puede parecer. Las reformas que se deben realizar duran muy pocos días y, por regla general, los precios suelen ser muy ajustados. Esto se debe a que los platos de ducha, por lo general, son más económicos que las bañeras, si bien es cierto que hay excepciones.

El ahorro de agua que posibilita un plato de ducha respecto a una bañera es otro factor a tener en cuenta. De hecho, se estima que, gracias a ellos, se puede ahorrar más de un cincuenta por ciento de los litros gastados. Esto resulta una cantidad verdaderamente significativa. Por tanto, se puede decir también que darse una ducha es más ecológicamente responsable que tomar un baño.

Tampoco se puede obviar la cuestión del enorme ahorro de espacio que supone sustituir la bañera por plato de ducha. Y es que, hoy por hoy, los cuartos de baño realizados en las nuevas construcciones suelen tener un tamaño mucho más reducido que en las de antaño. Además, ese espacio que se gana al cambiar un elemento por otro se puede utilizar para colocar un toallero o cualquier otro tipo de mobiliario o, simplemente, para gozar de mayor libertad de movimiento. Los platos que se colocan acostumbran a ser a medida debido a que el espacio donde estaba la bañera no suele tener unas dimensiones estandar.

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No podemos olvidar señalar que un plato de ducha es mucho mejor para personas mayores o con movilidad reducida. Su acceso es mucho más sencillo respecto a las bañeras y está demostrado que el número de accidentes provocados es mucho menor. Además, en el mercado se pueden encontrar multitud de accesorios muy útiles para estas personas como son, por ejemplo, antideslizantes o sillas que permiten tomar el baño sentado y barras de sujeción para el rociador regulables en altura.

Los platos de ducha están disponibles en mucha más variedad de tamaños que las bañeras por lo que proporciona al usuario y comprador mucha mayor libertad de elección. De esta forma, por ejemplo, se pueden encontrar de cerámica o de obra, los cuales tienen prestaciones diferentes pero un fin similar. Por si fuese poco, las posibilidades respecto al diseño también son mayores al abarcar muchos más estilos.

Estas son las principales razones por las que cambiar una antigua bañera por plato de ducha. Y es que la sencillez, el ahorro de espacio y de agua y las múltiples posibilidades respecto tanto a la decoración como para determinados tipos de personas hacen que sea una decisión muy aconsejable.